domingo, 24 de enero de 2016

Marc Riboud, la mirada del testigo

Rose Kasmir frente a los soldados protestando contra la Guerra de Vietnam. Washington 1967
“La fotografía no puede cambiar el mundo, pero lo puede mostrar, especialmente cuando este cambia”

Marc Riboud

Marc Riboud, nacido en Lyon en 1923 y residente habitual en París es uno de los grandes con mayusculas de la fotografía del siglo XX, el siglo de los grandes cambios, felizmente aún vivo y en activo. Francés hasta la médula, parisíno de adopción y ciudadano del mundo, este excepcional fotógrafo que fue encuadrado en la fotografía humanista francesa de la que tanto hemos hablado últimamente (Henrí Cartier-Bresson, Robert Doisneau, Brassai, Willy Ronis, Izis Bidermanas...) bien podría haberse conformado con realizar bellas y encantadoras fotografías de la Ciudad de las luces y sus gentes, pues dotes para ello no le faltaban. Sin embargo prefirió la mochila, los destinos difíciles y ofrecer testimonio de los acelerados cambios y contrastes de una parte (inmensa) del mundo que evolucionaba a un ritmo propio y a espaldas de occidente.
La Familia Riboud tenía una sólida formación cultural y tradición viajera. Su padre, banquero de profesión, dió la vuelta al mundo en 1910 (ojo, que de aquella no era una empresa al alcance de cualquiera) documentándolo fotográficamente, al igual que hizo en 1920 con un viaje al Congo.  El interés del joven Marc por la fotografía se despertó de forma natural en su adolescencia cuando a los catorce años su padre, que moriría solo dos años después, le regaló  la cámara Kodak West-Pocket con la que había retratado su vida en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. La guerra, como para toda esta generación, fue crucial en sus vidas pues le toco combatir siendo bien joven como miembro de la Resistencia francesa. Acabada la Segunda Guerra Mundial  Marc Riboud estudió ingeniería en la Ecole Central de Lyon hasta 1948. Rematados sus estudios se coloca como ingeniero en una fábrica de esa ciudad pero siente que su vocación es otra y durante todo ese tiempo el joven Marc no ha parado de hacer fotografías con la maravillosa LTM Leica III de 1935 que su padre le dejó al morir. Así que en 1952 reúne coraje, se traslada a vivir a París y se presenta ante Henri Cartier-Bresson y Robert Cappa, ambos fundadores de la Agencia Magnum, con una carpeta llena con sus fotografías. Fue inmediatamente admitido y de este modo dió comienzo la carrera de uno de los más grandes reporteros gráficos del siglo.  Formó parte de la mítica agencia que integraba al colectivo de fotógrafos más famoso del mundo hasta 1979, llegando incluso a desempeñar el cargo de presidente.
Riboud practicó durante más de medio siglo un fotoperiodismo sensible con un sello personal que huye por igual de la grandilocuencia y el dramatismo y que muestra el mundo con la mirada genuina del testigo que asiste fascinado al espectáculo de un mundo que se desvanece y renueva permanentemente ante sus ojos. Las fotografías de sus viajes a extremo oriente y China entre 1955 y 1957, cuando el coloso asiático estaba cerrado a ojos de occidente por la política de hermetismo del régimen maoista, sorprendieron y conmovieron  al mundo por partes iguales. A estos siguieron otros periplos igualmente sorprendentes por Japón (donde se centró en la figura de la mujer), Yugoslavia, Africa, Rusia, Turquía.... en una época en la que, no lo olvidemos, las fronteras eran barreras a veces infranqueables, duras como los telones de acero o los muros de hormigón armado. Su estilo de reportaje clásico en blanco y negro que practicó en todos estos continuos viajes se ha visto a su vez traducido en muchos y muy hermosos libros, de entre los cuales podemos destacar "Women of Japan" (1959),  "Face of North Vietnam" (1970) o "Visions of China" (1981).
Como siempre les dejo una selección de las muchas y muy buenas fotografías que de Marc Riboud disponemos en la Red. Disfruten de ellas, son bellas imágenes en las que la frescura, la vida y la calidad compositiva se codean a partes iguales, proporcionando al espectador un privilegiado viaje por el espacio y el tiempo a través de los ojos de un maestro.
Y les deseo, cómo no, una feliz semana, amigos.


Estación de tren de Pekín. China 1965

Construcción de la central hidroeléctrica de Seyhan, Turquía 1955

Carretera a Khyber Pass, Afghanistan, 1956

Mercado de camellos. Nagaur, Rajasthan, India; 1956

Jaipur, India, 1956

Clase de ballet en Pekín, China 1957

China 1957

Beijing, China, 1957

Cantina en Anshan, China 1957

Chicas japonesas, 1958

Espectáculo de guiñoles en la calle, China 1957

Pekín, Palacio Imperial. Invierno de 1957.

Puente en construcción. China 1957

París, Pont des Arts, 1952.

Monja delante de Notre Dame, París 1953

El pintor de la Torre Eiffel, 1953

La mujer en Japón, 1958

Japón, moda en la calle, 1958

Tokio 1958

Photo-ralley, Japón 1958

Los Ángeles, 1959

Plaza Roja de Moscú, 1960

Ghana, port d'Accra, 1960

Ghana, 1960

CONGO. Leopoldville airport. Selfportrait. 1961

Salvador Dalí en Cadaqués, 1963

Pasajeros a bordo de un barco costero. Yugoslavia 1958

Una niña usa un bikini ante la desaprobación de su abuela. Dubovnik 1958.

Celebración de la independencia. Argel, 2 de julio de 1962 

Niños con sombrero. China, 1965

París, mayo de 1968

Joven Bonzo. Camboya 1981

New York, 1987

Manifestación de estudiantes. París 1998

Publicidad en las calles. Shanghai, China, 2001

Anouk Grinberg como la bailarina satírica de Andre Kertész, 1991

Anouk Grinberg como la bailarina satírica de Andre Kertész, 1991

Marc Riboud retratado por Philippe Vernès





2 comentarios:

Anónimo dijo...

El autorretrato en las gafas del soldado no es de E Erwitt?

Jesus Risueño dijo...

Según la página oficial de Magnum Photo es de Riboud, puedes comprobarlo con una sencilla búsqueda en el navegador, no creo que los de Magnum, que era su agencia, estén equivocados...