domingo, 1 de septiembre de 2013

Brassai, el ojo nocturno


"La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza;
 ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón"
Brassai.

"Brassaï es el ojo de París"
Henry Miller.

Al igual que André Kertész, Brassai (1899-1984), cuyo nombre real era Gyula Halász, era originario de Hungría. De hecho su sobrenombre artistico, con el que ha pasado a ocupar un puesto relevante del particular cuadro de honor de la historia de la fotografía, proviene del nombre de su ciudad natal Brasso. Estudió Bellas Artes en Budapest primero y luego en Berlín, donde conoció a su también compatriota Laszlo Moholy-Nagy, Vasily Kandinsky y Oscar Kokoschka entre otros, si bien en aquel tiempo no había aún descubierto su vocación por la fotografía. En 1924 se trasladó a París para ejercer el periodismo y alli se topó con Eugéne Atget y el ya mencionado Andor Kertész, que le inocularía definitivamente el veneno de la cámara. Ambos, Atget y Kertész, serían para Brassai un punto de referencia constante y no descubrimos nada al afirmar que en muchas de sus obras es fácil descubrir su impronta, sobre todo la del último. Sin embargo su pertinaz interés por reflejar el aspecto nocturno de las calles de París y los peculiares personajes que habitan sus noches de forma cruda y directa pronto le proporcionaron una voz propia en la rica microesfera que en los años 30 del pasado siglo constituían los fotógrafos afincados en la capital francesa.
Efectivamente Brassai comenzó a fotografíar las calles y plazas desiertas de París a principios de los años 30 del pasado siglo durante sus prolongados paseos nocturnos. El aspecto fantasmagórico de las, de día atestadas calles a la luz artificial de las farolas y la extraña apariencia de las imponentes arquitecturas que bajo este prisma adquieren un singular parecido a escenarios cinematográficos fascinaron a Brassai que además consideraba todo un reto realizar, con los medios de aquella época, exposiciones correctas en condiciones tan limitadas de iluminación. Paralelamente a ello se despertó el lógico interés por los peculiares personajes que habitaban la vida noctámbula (prostitutas, bailarinas, amantes ocasionales, bebedores, vagabundos, clientes habituales de los locales nocturnos...), que pronto se convirtieron a su vez en motivo protagonista de su obra. Fruto de todo ello apareció en 1933 su famosísimo libro "París después de medianoche", que le valdría un reconocimiento inmediato en el mundo de la fotografía. En este libro se incluía entre otras la fotografía de Bijou de Montparnase, un descarnado retrato de una ya envejecida dama de la noche, cargada de maquillaje y estrafalarios abalorios que es sin duda una de sus imágenes más famosas (aunque su aparición en el libro le costase un serio disgusto con la dama en cuestión que al parecer hubo de arreglar por la vía pecuniaria).
Posteriormente Brassai, convertido ya en un icono de la fotografía parisina comenzó a colaborar con la revista "Minotaure", lo que le valió para contactar con numerosos artistas: pintores, escritores, poetas surrealistas... Contactos importantes que aumentaron aún más al empezar a trabajar en 1937 para "Harper's Bazaar". Muchos de estos artistas claves en la historia del arte del siglo XX tienen hoy entre sus retratos más famosos aquellos que les realizó para estas publicaciones el fotógrafo húngaro. Además comenzó a interesarse por fotografiar los primeros grafitis de los muros de París de los que dejó una muy interesante serie. Abandonó definitivamente la fotografía en 1962 al romper su contrato con la última de las publicaciones mencionadas.
Henry Miller, que conoció a Brassai cuando este preparaba su libro sobre la noche de la gran ciudad dijo de él que era "el ojo de París". Dificil y honroso título en una ciudad en la que habitaban por aquel entonces personajes como Kertész, Atget, Cartier-Bresson, Doisneau, Man Ray... Pero tal vez en aquel justo momento el escritor norteamericano tenía toda la razón al hacer tal afirmación y Brassai, con su pasión de voyeur noctámbulo, era justamente el artista que la ciudad de las luces requería en ese preciso instante. Si es cierto el dicho de que hay un lugar y un momento exacto para cada artísta y que es tarea fundamental de este encontrarlo no hay duda de que Brassai, con su fascinante legado fotográfico dió de pleno en la diana. ¿No les parece? Buen domingo, amigos.

Brassai. París después de medianoche. 1930s

Brassai. París después de medianoche. 1930s

Brassai. París después de medianoche. 1930s

Brassai. París1934. Le pillar du metro corvisart

Brassai. Venue de l'Observatoire dans le brouillard, Paris, 1934

Brassai. Prostituta en la Rue_Quincampoix,1931.

Brassai: Gisèle à "La Boule Blanche". Montparnasse 1934.

Brassai. El billar ruso. Boulevard Rochechouart, Montmartre 1932

Brassai. París después de medianoche, 1932.

Brassai. París después de medianoche. 1930

Brassai. París después de medianoche. 1930
Brassai. París después de medianoche. 1930

Brassai. Henry Miller, París 1931.

Brassai. Anais Nin, París 1932.

Brassai. La Cartomancienne, 1933.

Brassai. La prostituta Bijou de Montmartre, 1933.

Brassai. Gárgola de Notre Dame, París 1933.

Brassai. Sillas en el Jardín de las Tullerías, París 1934.

Brassai. Henri Matisse y su modelo, 1939.

Brassai: Picasso in his Studio Rue des Grands-Augustins, Paris, 1948

Brassai. Paulette et André. 1949.

Brassai. Grand Central Station, New York 1957.

Brassai 1930s.




2 comentarios:

Ariana Carbó dijo...

Buenisimooo tu trabajo, Gracias por el tiempo y la dedicación!!

Jesus Risueño dijo...

Gracias a tí por visitar el blog y por comentar, Ariana. Un saludo.