martes, 22 de diciembre de 2015

André Kertész, maestro de maestros.


                     "Todos pueden mirar, pero no siempre ven. Yo nunca calculo ni considero:
 veo una situación y sé cuando está bien"
André Kertész

"Inventemos lo que inventemos, Kertész siempre fue el primero".
Henrí Cartier-Bresson

André Kertész... No soy en general nada partidario del calificativo genio, pues considero que su profusión desmedida, con la consecuente obligación de originalidad a toda costa y un punto constante de adanismo, es uno de los factores que más ha perjudicado al arte en general desde las vanguardias hasta nuestros días. Pero sinceramente creo que si alguna vez ha habido un genio en fotografía este fue, sin duda, este húngaro de cara risueña y curiosidad sin límites del que Brassai dijo que poseía un don innato para conjuntar la innovación formal y la perfección compositiva. Henri Cartier-Bresson le profesaba una admiración reverencial y lo reconocía como el creador más original de su época, alguien que se adelantaba un paso a todos los demás, incluido a él mismo... y eso ya es mucho decir.

Andor Kertész (que ese era su verdadero nombre) nació 1894 en Budapest, cuando esta ciudad aún pertenecía al Imperio Austrohúngaro y murió en Nueva York en 1985. Al quedarse huérfano su familia planificó para él una segura vida de corredor de bolsa, pero sus inquietudes artísticas (en principio le atraía ser ilustrador gráfico), su insaciable curiosidad y el azar (parece ser que encontró un manual de fotografía, se cree que de su padre, olvidado en el desván de su casa) pronto le llevaron a iniciarse de forma autodidacta. Adquirió su primera cámara, una ICA rectangular, en 1912 y decidió dedicarse seriamente a la fotografía. Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914 sirvió en el ejército austro-húngaro, pero fue herido y permaneció un año paralizado, primero en un hospital militar de Budapest y después en Esztergom donde comenzó a interesarse por las distorsionadas imágenes de nadadores bajo el agua. Después de la destrucción de la mayoría de sus negativos en la revolución húngara de 1919, decidió retornar a su trabajo en la Bolsa de Budapest, pero afortunadamente para nosotros esta decisión le duró apenas un par de años. La Sociedad Húngara de Fotografía le otorgó una medalla y un diploma de honor en 1923 y de esta forma retornó a su idea original de ser exclusivamente fotógrafo.

A partir de 1925 emigró a París, donde tuvo que vender fotos por 25 francos para poder subsistir y conoció a lo más florido de las vanguardias artísticas del momento, incluyendo a los integrantes del Grupo Dadá, a Piet Mondrian y a Alexander Calder. En esa época comenzó su colaboración con diversas publicaciones como el «Frankfurter lllustrierte», «Berliner lllustrierte», «Nationale do I I" renza», «Sourire», «Uhu» y «Times». Fue en París donde realizó su famosísima serie de distorsiones enfrentando desnudos femeninos con un espejo curvo de circo e inició otras series como la de Lectores que se habrían de extender durante décadas. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1927 y en 1928 conoció a Brassai, a quien inició en la fotografía. Ese mismo año Kertész adquirió su primera Leica (la mítica Leica I de 1927) y realizó reportajes para la revista «Vu», iniciando un febril nuevo método de trabajo callejero con la nueva, pequeñísima y ligera cámara de 35mm en mano que le ganaría el reconocimiento como pionero del foto-jornalismo,

En 1933 contrajo  matrimonio con su antigua novia, la también húngara Elisabeth Sali que habría de servirle como modelo en muchas de sus fotografías, incluidas las de la serie Distorsiones, y publicó su primer libro sobre niños. Tres años más tarde emigró a Nueva York, donde firmó un contrato con Keystone e inició su colaboración con «Vogue», «Harper’s Bazaar», «Collier’s», «Coronet» y muchas otras revistas. Obtuvo la nacionalidad norteamericana en 1944 y al finalizar la Segunda Guerra Mundial intentó recuperar los negativos dejados en París, pero más de la mitad se perdieron durante el transporte.

De 1949 a 1962 trabajó frecuentemente para las Ediciones Condé Nast, pero después de recuperarse de una grave enfermedad, Kertész decidió rescindir todos los contratos y trabajar como fotógrafo independiente. Entre otras distinciones, recibió el título de Doctor honoris causa del Royal College of Art, así como la Legión de Honor de la República Francesa. Muchas de sus fotografías, como por ejemplo El tenedor, el Nadador de Esztergom, El banco roto o El estudio de Mondrian, se cuentan hoy entre las más famosas e influyentes en la historia de la fotografía. A pesar de todos estos reconocimientos y de que toda cuanta crítica recibió en su carrera fue decididamente elogiosa, Kertész mantuvo hasta el fin de sus días con una indudable carga de amargura que su obra no había sido reconocida ni comprendida, algo que a todas luces es más que discutible...  Pero a alguien capaz de hacer una obra maestra con un sencillo tenedor se le perdona esto y más. ¿Verdad señores?


André Kertész. Tenedor. París 1928.

André Kertész, 1917 Underwater Swimmer, Esztergom.

André Kertész. Bocskay Tér, Budapest,1914

André Kertész. Escaleras en Montmartre, 1925.

Andre Kertesz, Marionettes, 1925-36

Andre Kertesz, Mondrian's Glasses and Pipe-1927

Chez Mondrian. André Kertész 1926.

André Kertész. Sillas de París 1927.

André Kertész. París 1928.

André Kertész. Carrefour. París 1930.

André Kertész. La Tour Eiffel, 1929.

André Kertész - Place de la Concorde, París, 1928.

André Kertész. Sombras, 1931.

André Kertész 1927-8. Mercado de animales de Saint Michelle, París.

André Kertész. Serie Lectores, 1928.

André Kertész. Lectores. Carnaval en París, 1926.

André Kertész 1930. Adivina.

André Kertész, Paul Arma's Hands, 1928.

André Kertész. Serie Distorsiones,1932-33.

André Kertész. Serie Distorsiones,1933.

André Kertész. Serie Distorsiones, nº 40, 1933.

André Kertész. Serie Distorsiones,1933.

André Kertész. Serie Distorsiones, nº 6,1932.

André Kertész. Elizabeth and me. 1933.

André Kertész. Dubonnet, 1934.

André  Kertész 1949. Sombra y león.

André Kertész. Les mains de Coco Chanel, 1938

André Kertész. Washington Square 1954.

André Kertész. La garza real, 1969.

André Kertész. Serie Lectores, 1964.

André Kertész. Banco roto. NY. 1962.

André Kertész. Martinique 1972.

André Kertész. Desde mi ventana. NY. 1972.

André Kertész. Toronto 1981.


André Kertész (derecha) y Robert Doisneau, 1975.